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martes, 28 de enero de 2014

lunes, 23 de diciembre de 2013

Cómo creamos nuestra historia

Sara Morís González
Psicólogo y Coach en Gijón 
www.psicologogijon.com
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La estructuración de una narración requiere la utilización de un proceso de selección por medio del cual dejamos de lado, de entre el conjunto de los hechos de nuestra experiencia, aquellos que no en- cajan en los relatos dominantes que nosotros y los demás desarro- llamos acerca de nosotros mismos. Así, a lo largo del tiempo y por necesidad, gran parte de nuestro bagaje de experiencias vividas que- da sin relatar y nunca es «contado» o expresado. Permanece amor- fo, sin organización y sin forma:

Si aceptamos que las personas organizan su experiencia y le dan sentido por medio del relato, y que en la construcción de estos relatos expresan aspectos escogidos de su experiencia vivida, se deduce que estos relatos son constitutivos: modelan las vidas y las relaciones.

Fragmento del libro Medios Narativo para Fines Terapéuticos. Michael White y David Epson.

viernes, 20 de diciembre de 2013

"Meterse más en líos y estar más afectado... o salir de los líos y tener menos problemas" Michael White y David Epson.


Sara Morís González
Psicólogo y Coach en Gijón 
www.psicologogijon.com

miércoles, 1 de agosto de 2012

"Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo." Facundo Cabral

miércoles, 13 de junio de 2012

Tratamiento de la Ludopatía en 5 pasos

Todas las conductas potencialmente adictivas comienzan a ser controladas por reforzadores positivos (el aspecto placentero de la conducta en sí misma), pero terminan siendo controladas por reforzadores negativos (el alivio del malestar). Aparece en el sujeto una fuerte dependencia psicológica hacia tales conductas, actúa con ansia e impulsivamente, pierde interés por cualquier otro tipo de actividad gratificante anterior y, a pesar de las consecuencias negativas experimentadas, no es capaz de controlarse.


Es importante hacer entender a la familia que el paciente no es el responsable de su trastorno, sino la confluencia de factores genéticos, de personalidad y de predisposición social.


Según Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, las vías de actuación siguiendo una terapia cognitivo-comportamental son las siguientes: a) control de los estímulos vinculados a la adicción, b) exposición prolongada a los elementos suscitadores de la avidez o ansia por la conducta adictiva, c) solución de los problemas específicos, d) creación de un nuevo estilo de vida, y e) prevención de recaídas.


a) Control de estímulos vinculados a la adicción: 
Se refiere a la evitación de los estímulos asociados a la conducta descontrolada. En la ludopatía se trata de ejercer un control sobre el dinero (p.ej., mancomunando la cartilla de ahorro), eludir los circuitos de riesgo (por la tendencia de los sujetos a jugar en los mismos lugares), evitar la relación con los amigos jugadores y, en los casos necesarios, recurrir a la autoprohibición de la entrada en bingos y casinos, así como hacer una planificación para devolver las deudas contraídas y un plan de gastos especificando en qué vamos a gastar el dinero para llevar siempre lo justo.


b)  Exposición prolongada a los elementos suscitadores de la avidez o ansia por la conducta adictiva:
 La recuperación total (objetiva y subjetiva), es decir, la desaparición de la avidez por la conducta inadecuada sólo se produce cuando el sujeto se expone a los indicios de riesgo de forma progresiva y regular, y es capaz de resistirse a ellos sin adoptar conductas de escape. Por ejemplo, un exjugador puede entrar en un bar con un amigo, pedir un café, estar en presencia de una máquina tragaperras y aguantar el desasosiego interno sin jugar y sin marcharse del bar hasta que haya decrecido considerablemente el malestar.


c) Afrontar adecuadamente las dificultades de la vida cotidiana sin recurrir a la conducta adictiva como solución. Para controlar el ansia por implicarse de nuevo en la conducta adictiva son adecuadas las técnicas de distracción cognitiva, entre las que destacan la orientación atencional a sucesos externos no amenazantes, la ocupación de la mente en una actividad absorbente y el ejercicio físico. Por otra parte, para controlar la ansiedad (tensión, inquietud y nerviosismo) son útiles el control de la respiración y la relajación. Finalmente, dado que un estado de ánimo triste facilita la recaída en la adicción es necesario controlar la depresión. Así, en ocasiones acontecimientos negativos de la vida cotidiana pueden llevar a una persona a un estado de ánimo deprimido. Pero lo importante es que no son los sucesos negativos mismos los que producen la tristeza, sino lo que pensamos acerca de ellos (pensamientos automáticos). Y lo que procede en estas circunstancias es modificar dichos pensamientos automáticos y sustituirlos por pensamientos racionales.


d) Dado que es habitual que cuando el paciente ha abandonado la conducta adictiva no sepa en qué ocupar las horas libres y que le surjan pensamientos negativistas o sentimientos de culpa por la vida, hay que prestar atención al estilo de vida global del sujeto. En este sentido, hay que restablecer el equilibrio del paciente mediante la dedicación de un cierto tiempo diario a la práctica de actividades gratificantes y de crear unos nuevos hábitos sustitutivos de los anteriores. Sólo un cambio de vida estable garantiza el mantenimiento de la abstinencia a largo plazo. Un estilo de vida satisfactorio supone un equilibrio adecuado entre las obligaciones y los deseos.


e) Si una persona se mantiene alejada de la adicción durante un periodo prolongado (1 ó 2 años), la probabilidad de recaída disminuye considerablemente. Al igual que en otras adicciones, los episodios de recaída en juego patológico aparecen asociados frecuentemente a estados emocionales negativos, conflictos interpersonales y presión social. Estrategias de intervención con una recaída son la identificación de las situaciones de alto riesgo, las respuestas de enfrentamiento a situaciones problemáticas, el cambio de expectativas sobre las consecuencias de la implicación en la conducta adictiva y la revisión del estilo de vida del paciente.



Dado que la mayoría de jugadores patológicos lo son a máquinas tragaperras, hacemos una mención a ellas. Si los ludópatas, entre otras cosas, se percatan del verdadero significado de máquinas tragaperras (es decir, máquinas que tragan las perras de uno sin posibilidad de recuperarlas), si interiorizan que absolutamente no tienen ningún control sobre ellas debido a que los premios están establecidos aleatoriamente y si en lugar de acordarse de sus luces y sonidos se acuerdan de lo cargado de monedas que va el administrador de ellas tras su recaudación pueden abandonar el juego en ellas. Pero si esto no es suficiente y deciden llevar a cabo un tratamiento con un profesional de la psicología, entonces el problema se soluciona.




Fuente: http://www.articuloz.com/general-articulos/el-tratamiento-de-la-ludopatia-3767570.html


Si necesitas terapia puedes contar con nosotros. Visita www.psicologogijon.com y reserva tu cita.

lunes, 11 de junio de 2012

Ejercicios para parejas en crisis


Aquí tenéis algunos ejercicios de reflexión y trabajo personal para parejas:

1- La balanza: se trata de un ejercicio que cada uno de los miembros de la pareja realizará por separado.
Harán dos lista escritas, una con todo lo positivo, lo bueno, lo que le gusta de su relación y su de pareja. La otra es una lista de lo negativo, lo que no nos gusta, lo que nos cuesta aceptar.
Hay que ser sinceros pero sin herir la sensibilidad de nadie. Es necesario tener la generosidad y la serenidad de compartir luego todo lo escrito.
Más tarde quizá después de reflexionar se podrán sacar conclusiones.
2- Metas en común y por separado: como el anterior este ejercicio también tiene una parte de trabajo personal y otra de puesta en común.
Han de escribirse los deseos, las metas, los logros que se quieren alcanzar personal e individualmente. Otro escrito recogerá las metas en común con la pareja.
Es muy importante hacerlo con tranquilidad y tomándose el tiempo necesario, cuanto mejor elaborado esté el trabajo más rendimiento se le podrá sacar al compartirlo con la pareja.
Este ejercicio sirve para prevenir desengaños y encontrar nuestras metas comunes
3- ¿Merece la pena, me compensa?: Es un ejercicio sencillo pero revelador que necesita de un trabajo y de una reflexión anterior. Lo ideal es plantearlo después de haber hecho y compartido el ejercicio de La balanza.
Es una pregunta sencilla, con todo lo que estoy viviendo actualmente en mi relación, tal cómo están las cosas, ¿me compensa para seguir adelante? ¿me merece la pena intentar superar esta crisis y seguir adelante como pareja?.
La respuesta nos puede llegar de inmediato en varias horas o incluso días, pero lo importante es que venga desde lo más profundo de ustedes mismos.
4 – Te ofrezco y recibo de ti: es un ejercicio que puede hacerse por escrito o cara a cara si se practica con respeto y una escucha activa.
Hay que poner en palabras todo lo que ofrecemos a la personas con la que compartimos nuestra vida. Después en otro escrito o cara a cara hay que reflexionar sobre que es lo que cada uno siente y piensa que recibe de su pareja.
Este ejercicio funciona muy bien en terapia de pareja cuando hay una tercera persona que nos ayudará después a desmenuzar lo ocurrido y ver donde hay desajustes.
5 – Cambios que necesito: se trata de un ejercicio para hacer cuando ambos o algunos de los miembros de la pareja tiene dudas sobre si seguir adelante.
Se tiene que reflexionar sobre lo que necesitamos sobre lo que nos falta en la pareja. Después se pondrá en común y se verá que cosas dependen de uno mismo, de la pareja o de ambos y se reflexionará sobre si es posible que estos cambios se produzcan.
6- Última carta: es un ejercicio para serenarse cuando la pareja decide separarse. Se trata de escribir una carta de despedida, de volcar todos los sentimientos en ella, nuestras quejas y también nuestros agradecimientos.
Si se ha hecho bien debe dejar una sensación de serenidad al volver a leerla.
No es necesario darla a la pareja para que la lea, se escribe para uno mismo.

Fuente: www.psicologia24horas.es